El aroma a pan recién horneado, la risa de los niños y un espíritu de comunidad inquebrantable envolvieron la plaza principal de Indaparapeo. No fue una celebración cualquiera; fue el encuentro de un pueblo con sus raíces, donde la destreza de sus artesanos panaderos y la fe de su gente se fundieron en una Rosca de Reyes monumental que alcanzó los 234 metros de longitud.


La hazaña no fue obra del azar, sino del esfuerzo coordinado de nueve panaderos locales. Cada uno de ellos, con la maestría que caracteriza al pan de esta región, elaboró un tramo de 26 metros, sumando sus talentos para crear una línea de sabor que rodeó el corazón del municipio. Nombres como Panadería Panavi, Álvaro Ramírez, Adolfo, Rodríguez, Macario y Cabello fueron ovacionados por los asistentes, reconociendo en ellos a los guardianes de una tradición que alimenta no solo el cuerpo, sino el alma del pueblo.
El presidente municipal, Janitzio Zavala, acompañado de su esposa Araceli, Presidenta Honorífica del DIF, encabezó el evento con un mensaje cargado de simbolismo. Ante un cabildo atento y cientos de familias, Janitzio Zavala recordó que esta fecha es mucho más que un convivio: es el recordatorio de la llegada de Melchor, Gaspar y Baltazar al portal de Belén.


“La Rosca de Reyes simboliza el amor de Dios que no tiene fin; los frutos secos representan las joyas de las coronas de los Reyes Magos y el niño dentro de la rosca, a Jesús cuando fue escondido de Herodes”, expresó el alcalde, subrayando que la magia se mantiene viva mientras no se deje de soñar.
El momento místico de la noche llegó con la intervención del párroco Raymundo Hernández García. Con palabras de aliento, pidió que la bendición de Dios acompañara a los habitantes durante todo el año.
“Señor, tu bendición sobre cada uno de nosotros y sobre esta Rosca de Reyes que nos recuerda el día que los Reyes Magos adoraron a tu hijo”, oró el clérigo antes de invitar a la multitud a formar una fila ordenada para participar del festín.
Como dicta la tradición mexicana, la emoción aumentó al momento de partir el pan. Entre risas y nerviosismo, los asistentes buscaban la pequeña figura blanca entre la miga. En Indaparapeo, encontrar al “Niño Dios” no es solo una sorpresa, sino un honor que conlleva una responsabilidad: organizar el futuro evento del Día de la Candelaria con los tradicionales tamales.
El festejo cerró con música, alegría y el orgullo de saber que, en Indaparapeo, la unión de sus autoridades, su iglesia y sus talentosos panaderos ha logrado mantener encendida la llama de la ilusión para las nuevas generaciones. Una noche donde el oro, el incienso y la mirra se transformaron en pan, comunidad y esperanza. Al festejo se unió el director del Instituto de la JUventud de Michoacán, Lenin López García.


















