La reciente declaratoria del turismo comunitario como prioridad del Estado mexicano y actividad esencial representa una oportunidad estratégica para entidades con fuerte identidad cultural y riqueza natural como Michoacán.
El decreto federal establece que este modelo turístico será gestionado directamente por las comunidades locales, quienes participarán en la organización, promoción y aprovechamiento de sus propios territorios, fortaleciendo así el desarrollo económico con un enfoque sostenible.
El turismo comunitario busca preservar la identidad cultural, el patrimonio natural y biocultural, al tiempo que genera ingresos en zonas rurales, indígenas y ejidales, priorizando el uso responsable de los recursos y la participación social.
Para Michoacán, considerado uno de los estados con mayor riqueza cultural del país —desde comunidades purépechas hasta destinos como la Meseta, la Región Lacustre o la Costa— esta política pública podría consolidar modelos turísticos ya existentes basados en la participación comunitaria, refieren expertos en la materia.
Especialistas en desarrollo regional señalan que la entidad tiene condiciones ideales para aprovechar este impulso. “El turismo comunitario en Michoacán no parte de cero; ya existen experiencias exitosas en artesanía, gastronomía y turismo de naturaleza que ahora pueden escalar con respaldo institucional”, explicó Roberto Ríos, profesionista en gestión turística de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
En la misma línea, expertos en economía social destacan que este modelo permite que los beneficios económicos permanezcan en las comunidades. “A diferencia del turismo tradicional, aquí los ingresos no se concentran en grandes cadenas, sino que se distribuyen directamente entre las familias y productores locales”, señalan especialistas en desarrollo comunitario.
El decreto también contempla la participación de diversas dependencias federales para impulsar inversión, capacitación, promoción y certificación de proyectos turísticos, así como la creación de una coordinación nacional para articular esfuerzos.
Además, reconoce que este tipo de turismo contribuye a reducir la pobreza y fortalecer el tejido social, al colocar a las comunidades como protagonistas del desarrollo.
Si bien el panorama es positivo, especialistas advierten que el éxito dependerá de la correcta implementación de políticas públicas, el acompañamiento técnico y la capacitación de las comunidades.
“Michoacán tiene el potencial para convertirse en referente nacional en turismo comunitario, pero será clave garantizar infraestructura, seguridad y promoción adecuada”.
“Con esta declaratoria, el turismo comunitario se perfila no solo como una alternativa económica, sino como una herramienta de preservación cultural y desarrollo sostenible que podría transformar el panorama turístico de Michoacán en los próximos años”, puntualizó Adriana Pineda, guía turística de la región de Pátzcuaro.











