Con el objetivo de profundizar en uno de los fenómenos sociales más determinantes para la entidad, el Congreso del Estado fue sede de la presentación del Anuario de Migración y Remesas 2025. El informe destaca una estabilización en el flujo migratorio de primera generación y advierte sobre los efectos de las políticas restrictivas en la frontera estadounidense.
Durante el evento, realizado en el patio del Palacio Legislativo, la diputada Fabiola Alanís Sámano, presidenta de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO), reafirmó el compromiso de la legislatura local para fortalecer las políticas públicas en favor de los michoacanos en el exterior, trabajando de manera coordinada con los gobiernos estatal y federal.

De acuerdo con los datos presentados por Rodrigo Jiménez Uribe, coordinador del Consejo Nacional de Población (CONAPO), la migración de mexicanos nacidos en territorio nacional hacia Estados Unidos se ha estabilizado en torno a los 12 millones de personas, conocidos como migrantes de primera generación.
Sin embargo, el impacto cultural y demográfico es mucho mayor: se estima que un total de 46 millones de personas de origen mexicano residen en el país vecino, de los cuales el 68% ya corresponden a la segunda y tercera generación (nacidos en EE. UU.).
El informe subrayó la compleja situación global de movilidad humana. En 2024, el número de personas desplazadas y bajo protección de instancias como ACNUR (la Agencia de la ONU para los Refugiados) alcanzó los 147 millones. En contraste, México registró una disminución notable en las solicitudes de refugio, pasando de 140 mil en 2023 a cerca de 79 mil en 2024.
El “Efecto Trump” y la Seguridad Fronteriza
Uno de los puntos más críticos del análisis fue el impacto de las políticas de la administración de Donald Trump. El estudio revela que la frontera se encuentra prácticamente “sellada”, lo que ha desplomado los intentos de cruce.
No obstante, las detenciones internas a cargo del ICE han mostrado un incremento, pasando de 8 mil a 19 mil casos en el último año. Los analistas señalaron que, aunque las deportaciones masivas son económicamente improbables por el daño que causarían a la propia economía estadounidense, el “ruido mediático” genera un fuerte impacto psicológico que inhibe el consumo y el envío de remesas.
La diputada Jaqueline Avilés Osorio, presidenta de la Comisión de Migración, destacó que el anuario es un insumo político vital para comprender las remesas no solo como flujo de efectivo, sino como un pilar del bienestar social.
“El anuario evidencia la relevancia de las remesas… estos recursos han sido acompañados por políticas orientadas a reducir desigualdades y fortalecer el ingreso familiar”, señaló Avilés Osorio.
Los expertos coincidieron en que el diferencial salarial entre México y Estados Unidos seguirá siendo el motor principal de la movilidad humana, sugiriendo que los flujos migratorios podrían recuperarse ante eventuales cambios en el panorama político de los Estados Unidos.











