Llegamos al Pabellón Don Vasco y desde la entrada aquello era un hervidero. Era el 25 de septiembre y en Morelia se preparaba la asamblea de rendición de cuentas relacionada con el segundo informe de gobierno de Claudia Sheinbaum. En el escenario podía leerse: Honestidad y Resultados, Michoacán.
Yo había llegado para acompañar a Adriana García Mora, regidora de Ciudad Hidalgo.
Adriana tiene dos años en el Cabildo de su municipio. Es una de los dos regidores de Morena y forma parte de una oposición que, en su propio Ayuntamiento, convive con un gobierno municipal encabezado por una presidenta de la coalición PRI-PAN-PRD.
En el Cabildo son doce regidores y Adriana preside la Comisión de Desarrollo Económico, Comercio y Trabajo y participa también en temas de educación, mujeres y grupos en situación de vulnerabilidad, pero ella misma me aclara algo cuando hablamos de su trabajo en el Ayuntamiento: ser oposición no significa estar peleada con su presidenta municipal. Me dice que es respetuosa con ella y que trabajan en armonía.
Adriana prioriza trabajar y eso es lo más importante para ella.
Ella está ahí para hacer su trabajo.
Para ir a las sesiones.
Para atender las comisiones que le corresponden.
Y, sobre todo, para hacer cosas por la gente de su pueblo.
Eso parece tenerlo muy claro.
Llegó acompañada de Karina, una amiga de la secundaria. Las dos entraron conmigo entre cientos de personas que buscábamos entrar.
Adentro comenzaba a reunirse la gente que había llegado de los distintos municipios de Michoacán. En la entrada comenzaron a repartir banderas de México y Adriana empezó a tomarlas para entregárselas a quienes se las pedían.

Una bandera aquí. Otra allá. Yo la seguía.
Hasta que dejé de seguirla.
Una llamada telefónica me distrajo y, cuando volví a buscarla, mi regidora ya se había ido hacia donde estaban los actores de la política morenista en Michoacán.
Mientras buscaba a Adriana empecé a mirar alrededor.
Ahí estaba buena parte de la estructura de Morena en Michoacán y quienes hoy gobiernan distintos municipios del estado. Había presidentes y presidentas municipales, legisladoras, funcionarias y regidoras.


El evento se convertía también en un punto de encuentro entre la dirigencia partidista, las autoridades municipales y la gente que había llegado de distintos lugares del estado.
Veo muchas mujeres y eso me hace pensar en que hace no tantos años, una escena así habría sido impensable. Durante muchas décadas estos espacios estuvieron llenos de hombres. Ellos ocupaban buena parte de las primeras filas, los micrófonos y las fotografías.
Ahora hay mujeres por todas partes.
Mujeres que llegan de distintos municipios. Mujeres que ocupan cargos diferentes. Mujeres que tienen sus propias historias y sus propias formas de hacer política. Adriana es una de ellas.


Una mujer que llegó hace dos años al Cabildo de Ciudad Hidalgo y que hoy se mueve con familiaridad por este espacio político.
La encontré finalmente entre los distintos presidentes y presidentas municipales michoacanos. Y mientras la veía pensé que quizá de eso se trata también lo que dice la Presidenta: este ya es tiempo de mujeres.
De llegar.
De ocupar espacios.
De trabajar.
De hacernos visibles.
De hacer lo que cada una considera que tiene que hacer por la gente de su pueblo.
Y entonces recordé lo que nos dijo la presidenta esta tarde sobre esta tierra donde se gestó la primera Constitución de México en Apatzingán y donde hoy las mujeres participan activamente en la vida pública.
Quizá eso era justamente lo que yo estaba viendo aquella tarde en el Pabellón Don Vasco.
A las mujeres ocupando su lugar.
No como una promesa.
Ya ahí.
Ya trabajando.
Ya gobernando.
Ya haciendo historia.











