Busca Proyecto Coyote sus raíces y difundir la cultura chicana

Conocer sus raíces indígenas los “jala” hacia acá, “el problema es que los chicanos no somos queridos aquí ni allá”, lamenta Germán Corrales. Planean difundir la cultura chicana en Michoacán

A contracorriente, por sentirse rechazados en México, un grupo de chicanos planea desarrollar actividades para dar a conocer su cultura y a la par indagar en busca de sus raíces indígenas mexicanas. Proyecto Coyote es la estrategia del colectivo para entablar un diálogo entre la comunidad chicana y los migrantes michoacanos en Estados Unidos de América (EUA).

El pintor y muralista californiano Víctor Ochoa anunció que con Proyecto Coyote el plan es desarrollar en Michoacán actividades para difundir la cultura chicana entre la población estatal, asegura que “el arte chicano no tiene mucha diferencia con la herencia que traemos desde la época prehispánica”, describió que cuando pinta, experimenta “algo trascendental”, pues aparte de ser chicano, hay en él una actitud política distinta y diversa. Así, la intención de Coyote es hacer algo en beneficio de nuestras comunidades, en este caso chicana y michoacana.

Entre las actividades programadas para Michoacán está desarrollar un mural en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 233, de Tarímbaro, Michoacán, e impartir sesiones de pintura con niñas, niños y sus padres, contando en este proyecto con artistas como Germán Corrales, un pintor y muralista chicano de origen michoacano.

Ochoa dice sentirse más mexicano cuando al cruzar la línea fronteriza hacia el norte, en lugar del clásico “I´m a U.S. citizen”, expresa en castellano: “nací en los Estados Unidos”, se le hace como más mexicano, “es algo que nos identifica a los chicanos”, sostiene el pintor con más de medio siglo dedicado al muralismo, define el mural chicano como “estético y decorativo”; lo cual es algo comercial, mientras que dibujar cempasúchiles, calaveras o catrinas es parte del folclor, un mural con estas características tiene color, “pero no me satisface del todo”, rezonga.

El proyecto con CBTA 233 se debe en parte a la vocación agropecuaria del plantel educativo, lo cual deja ver que hay un vínculo inevitable: “En los Estados Unidos se identifica a los mexicanos con lo agropecuario, y que somos fregones para eso”, ello favorece a la comunidad mexicana, ya que los gringos no hacen trabajo de campo, ni de construcción en lugares cálidos o fríos. “En esos lugares son los mexicanos quienes sacan el trabajo adelante”, presume Ochoa.

Por su parte, Germán Corrales resaltó la labor que realiza con la comunidad chicana al norte del Rio Hondo –Bravo, del lado mexicano- el problema es que los chicanos no son queridos, “ni allá ni acá”, dice con un dejo de melancolía; esa condición torna difícil la situación para la comunidad chicana, que debe enfrentar una lucha constante al trasponer la frontera rumbo al sur; “dejas tus pertenencias por ir a un estado donde no conoces a nadie”, puntualiza el nacido en California.

Extendió que para los chicanos es importante conocer sus raíces indígenas mexicanas y eso es lo que lo “jala” hacia acá, en ese afán ha trabajado por años con grupos de danza folclórica mexicana en Estados Unidos, principalmente California, Texas e Illinois, donde, de acuerdo a su experiencia “algo pasa con los chicanos”, quienes abrazan más a México que muchos nacidos en el país azteca.

Tannia Román, subdirectora del CBTA 233, expresó que, con las pláticas y talleres en el plantel escolar, Proyecto Coyote busca generar una nueva visión de lo que es el fenómeno migratorio; “que quienes tienen como única idea moverse hacia el norte, tengan otra expectativa de lo que pueden encontrar al llegar allá”, indicó finalmente.