Cuca García, mujer de oro

El día de hoy, 17 de octubre 2022, la Septuagésima Quinta Legislatura al Congreso de Michoacán de Ocampo hace historia al llevar a cabo un acto de justicia histórica.

Honrar la figura y la memoria de María del Refugio García Martínez, mujer de oro, es honrar y visibilizar a la pléyade de mujeres que, junto con ella, antes y después, lucharon y siguen luchando por las libertades y los derechos de las mexicanas en todos los aspectos y en todos los espacios de la vida pública y privada.

María del Refugio García Martínez fue una mujer altamente productiva y valiosa para la sociedad. Como maestra rural formó parte del proyecto vasconcelista y lo dio todo por la educación y la formación de niñas y niños, no sólo en Michoacán. Como activista política se sumó a las causas de la revolución mexicana, con Madero y después con Carranza, y abonó al cumplimiento de los postulados de la Constitución del 17 al lado de los generales Lázaro Cárdenas y Franciso J. Múgica.

El Decreto publicado el 17 de octubre de 1953, 16 años después de que se pusiera en huelga de hambre frente a la casa del Presidente Cárdenas para protestar por no haberle sido reconocido el triunfo electoral como candidata independiente a la diputación federal por Uruapan, significó la conquista de los derechos políticos de las mujeres, particularmente de su derecho a ser votadas para cargos de elección popular. Fue la conquista de ciudadanía plena para todas nosotras. Nada más y nada menos.

Y si el día de hoy 25 mujeres somos diputadas y hacemos mayoría en el Congreso Local, es gracias al heroísmo y la visión de compañeras de género como Cuca García.

Como luchadora social, encabezó las demandas del movimiento feminista de su tiempo en pos de la equidad, la inclusión, el respeto y la igualdad.
En su programa de acción como integrante y dirigente de cuantiosas organizaciones contempló medidas revolucionarias en los grandes temas de la agenda nacional de entonces, así en materia de salud, como de educación, de cooperativismo y economía doméstica, de trabajo y previsión social. Fue impulsora del reparto agrario y una valiente representante y defensora de los derechos del campesinado, de los pueblos originarios y de la clase obrera, particularmente de las mujeres trabajadoras.

María del Refugio García Martínez fue sufragista, pero también feminista. Su potente figura destaca entre las precursoras del feminismo y constituye un referente indiscutible de las candidaturas independientes en el país.

Fue una mujer culta en grado superlativo; una intelectual de altos vuelos y profundos pensamientos; aguda, certera y elocuente en el manejo de la palabra hablada y de la palabra escrita.

Su oratoria movía y conmovía hasta al más templado. Fue internacionalista, solidaria con las causas progresistas en el mundo y muy consciente de su papel como ciudadana mexicana, pero también como ciudadana universal.

Militante desde muy joven y hasta su muerte en el Partido Comunista Mexicano, se mantuvo fiel a los principios y a los ideales de la cosmovisión que vislumbra la desaparición de la sociedad de clases y de la explotación del hombre por el hombre.

Tendríamos que agregar la explotación de la mujer por el hombre, pero también de la mujer por la mujer, porque la explotación y apropiación de los frutos del trabajo ajeno, no hace distinción de ninguna especie, tampoco distinción de género.

La camarada Cuca García creía, al igual que Don Quijote, en aquella «Edad de oro» en la que no existía «el tuyo» ni «el mío». Y hago mención de Don Quijote, porque la idea esencial del ideal comunista existe desde mucho antes de Marx y Engels, sus ideólogos por excelencia, esos gigantes del pensamiento que llevaron la ilusión quijotesca al terreno de la ciencia.

Antes de los comunistas científicos de la era moderna, estaban los socialistas utópicos, entre ellos: Owen, Fourier, Saint-Simon y el mismo Proudhon.

Y tres siglos atrás, casi cuatro, en los Siglos XV y XVI, un santo de la iglesia católica, Santo Tomás Moro, describía en su famosa «Utopía» lo que concebía como una sociedad fraterna donde nadie se aprovechaba del trabajo de nadie ni se apropiaba los frutos del trabajo ajeno en función de una superioridad artificial derivada de la posesión arbitraria de los grandes medios de producción que deberían ser propiedad de la sociedad entera.

Y si le rascamos un poquito más, encontraremos que entre los primeros cristianos era práctica cotidiana poner en común todos sus bienes, sin que hubiese entre ellos distinción. Y esto no lo digo yo. Allí está, negro sobre blanco en la Biblia, el libro de libros de la cristiandad universal. Quienes van a misa y ponen atención lo saben. Echen un vistazo a «Los Hechos de los Apóstoles».

Me atrevo a decir, consecuentemente y sin ningún resquemor, que Jesucristo fue el primer comunista de la historia.

¿Pero por qué digo esto que aparentemente no tiene que ver con la solemne ocasión que nos convoca?

Porque la propuesta de inscribir con letras doradas el nombre de María del Refugio García Martínez había sido tema en Legislaturas anteriores, mas no procedió bajo el absurdo argumento de que Cuca García era comunista. Cómo, ¡Por Dios!, se iba a inscribir con letras doradas el nombre de alguien con semejante ideología en el Muro de Honor del Congreso de Michoacán.

Pues bien, de pronto llegó a este Congreso una diputada de iguales pensamientos, y obtiene el favor de sus compañeros y compañeras legisladoras para, de manera unánime, no sólo visibilizar, sino también honrar la figura y la memoria de una mujer que, siendo comunista, para asombro de muchos y para incomodidad de algunos más, logró, junto con sus compañeras de mil batallas, conquistar la ciudadanía plena para todas las mujeres mexicanas, no sólo para las michoacanas.

Y gracias a ello, gracias a ella, a esa mujer de oro, apreciadas compañeras diputadas, estamos hoy aquí, como dignas portadoras de soberanía, independientemente de la ideología política que cada quien respetablemente profesa.

Me alegra mucho constatar, que superando prejuicios derivados de la ignorancia, de la manipulación mediática, del análisis sesgado, y de una errónea apreciación histórica, le hicimos justicia a una mujer mexicana y michoacana que hizo historia de la buena para que también nosotras, apreciadas compañeras, podamos seguir haciendo historia de la buena.

Y ya que de justicia histórica hablamos, esta Legislatura, la 75, la de la inclusión, reconoce a la doctora Verónica Oikión, historiadora, investigadora y académica destacadísima del Colegio de Michoacán, a quien debemos la más extensa, profunda y objetiva biografía política de la Cuca García.

¡Muchas gracias, doctora Oikión por el esfuerzo titánico realizado para dotarnos de los datos con los que hoy contamos, y extraer así, de los sótanos de la historia, a la enorme mujer de oro que hoy evocamos, y con ella a todas las mujeres que fueron partícipes de su misma causa y lucha!

Esperamos que nos siga ayudando a saber de más mujeres michoacanas, porque las hay y no son pocas, que merecen formar parte digna de la memoria histórica del pueblo de Michoacán y del país entero.

Resaltamos el trabajo de investigación histórica y difusión que ha venido realizando el cronista de Taretan, ingeniero Fabio Alejandro Rosales Coria, quien se ha esmerado en impulsar con gran entusiasmo y profesionalismo el rescate de la figura y el legado de la taretense insigne, acompañando, con su sabio consejo y aporte de información, al Observatorio de Participación Política de las Mujeres en Michoacán y a la Red Municipalista «Leonas de la Corregidora», impulsoras decisivas del proyecto que hoy es realidad.

¡Muchas gracias por ello, maestra Fermina Arellano Mantero, a usted y a todas las michoacanas que forman parte de la organización que dignamente representa!

Hoy, el Muro de Honor del Congreso de Michoacán de Ocampo se ve enriquecido con el nombre de una mujer más.

A partir de esta fecha memorable (en la que conmemoramos y celebramos el Día del Sufragio Femenino en México), se suma, al de la moreliana Josefa Ortiz y al de la heroína de Pátzcuaro Gertrudis Bocanegra, el nombre de María del Refugio García Martínez, originara de Taretan.

Anhelo y proclamo, a nombre de la 75 Legislatura, que esta suma de nombres destacados de mujeres michoacanas multiplique; que sea una suma que multiplique, para que el esfuerzo y las contribuciones de tantas, que igualmente lo merecen, sean conocidos y honrados por la nuestra y por las generaciones venideras, en aras del gran ideal de la igualdad sustantiva, y por el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de las mujeres; por el derecho a una vida digna y libre de violencia para todas, y, en suma: Por el derecho a la felicidad y la esperanza…

¡Que viva Josefa Ortiz!
¡Que viva Gertrudis Bocanegra!
¡Que viva Cuca García!
¡Que vivan las mujeres michoacanas y mexicanas!
¡Que vivan todas las mujeres!
¡Y que viva Michoacán… Y que viva México!

¡Muchas gracias!

Discurso ofrecido por la Diputada María de la Luz Núñez Ramos con motivo de la develación del nombre en letras doradas de María del Refugio García Martínez en el Muro de Honor del H. Congreso de Michoacán de Ocampo