El lago de Cuitzeo: un respiro para los pescadores 

Un panorama desalentador lo constituyen el cambio climático, el calentamiento global y la crisis hídrica sin precedentes que se ha acrecentado en los últimos años. Algunas comunidades rivereñas del lago de Cuitzeo, el segundo lago más grande después del lago de Chapala, han experimentado largos periodos de incertidumbre pues el lago, como principal medio de sustento para las familias, ha tenido periodos de desecamiento que les ha obligado a “colgar las artes de pesca” y buscar el sustento en otras actividades, en otras latitudes.

El panorama de comunidades como Mariano Escobedo, perteneciente al lago de Cuitzeo no es muy alentador pues al ser una comunidad asentada en una península, no tienen tierras de cultivo y, al secarse el lago, prácticamente no tienen otros medios de subsistencia por lo que, muchas veces, la migración se convierte en la única alternativa.

Algunos de los otrora pescadores de Mariano Escobedo migran hacia estados como Querétaro o Jalisco en busca de empleos temporales que les permita mantener a su familia, aunque también lo hacen hacia lugares más cercanos como Irapuato y Moroleón, donde buscan insertarse a laborar en la industria textilera. 

Sin embargo, también hay quienes se rehúsan a abandonar el oficio aprendido generación tras generación y resisten la resequedad del lago. Don Carmelo Ábrego, originario de la comunidad de Mariano Escobedo y quien se ha dedicado desde su niñez a la pesca, es uno de ellos. Tras la sequedad sin precedentes del lago en 2021, don Carmelo se vio obligado, como muchos otros pescadores, a desplazarse a la comunidad de Santa Ana, a una distancia aproximada de una hora de camino.

Don Carmelo, pescador de la comunidad Mariano Escobedo, Cuitzeo, Michoacán.

Para los pescadores de Mariano Escobedo, el punto de inflexión en la crisis que atraviesa el lago no es reciente, para ellos comenzó con la construcción de la calzada que atraviesa el lago y que se agravó con la construcción de la autopista hacia Querétaro. En su apropiación cultural del lago, para los pescadores y pobladores de Mariano Escobedo éste se conforma por lagunas, la laguna de Mariano y del otro lado de la calzada, la laguna de Huandacareo, ambas, separadas por la calzada.

En particular para ellos es importante el uso que se la da a la compuerta de la calzada y que se encuentra bajo control de la Comisión Nacional del Agua. El 21 de marzo del 2016 el uso de esta compuerta deparó en el conflicto y detención de 39 pescadores y una mujer de la comunidad de Mariano Escobedo que se organizaron para impedir la apertura de la compuerta y con ello evitar que el agua de la laguna de Mariano Escobedo, escapara hacia la laguna de Huandacareo.

En contraparte, funcionarios de la CONAGUA, argumentaban que era importante abrir la compuerta para que el agua estuviese al mismo nivel en todo el lago. Ello, sin embargo, significaba para los pescadores de Mariano Escobedo, que el nivel del agua en su laguna disminuiría y, con ello, la posibilidad de salir a pescar. El conflicto no se resolvió, la compuerta sigue bajo el control de la dependencia federal y cada año la laguna parece secarse más en la época de estiaje. Aunado a esto, los pescadores señalan que el desvío de los afluentes de agua que alimentan al lago por parte de los aguacateros en la parte alta de la cuenca es una práctica que está afectando seriamente el nivel del agua.

El periodo de lluvias de este año le dio un respiro al lago de Cuitzeo y a los pescadores llenando parcialmente el vaso. Sin embargo, saben que la crisis hídrica que atraviesa el lago puede agravarse y que la solución no radica únicamente en la cuenca baja, sino que tiene que incluir a actores sociales de la cuenca media y alta.

Jesús Janacua Benites, es licenciado en psicología y maestro en filosofía de la cultura por la Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo y doctor en desarrollo rural por la Universidad Autónoma Metropolitana es co- director del documental “Cosechando vida después de la fresa” producido por el Festival de Cine Independiente de Paracho, es co- autor con Napoleón Márquez Serano del libro “Extractivismo fresa: Crónica de un conflicto ambiental en la Cañada de los Once Pueblos” publicado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria de la Cámara de Diputados y autor del libro “Resistencias comunitarias contra el despojo en Michoacán: berries, inmobiliarias y aguacate” publicado por la editorial Molino de Letras, además es autor de diversos artículos de divulgación científica y de opinión. Es ganador del premio Francisco J. Múgica otorgado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria de la Cámara de Diputados. Ha participado en congresos, coloquios y eventos académicos nacionales e internacionales tanto dentro como fuera de México. Ha sido columnista colaborador en La Jornada del Campo y en La Hojarasca, ambos, suplementos culturales del diario La Jornada. Actualmente es docente promotor de la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria y Ciencias del Mar, adscrito a la Brigada de Educación para el Desarrollo Rural No. 104 en Charo, Michoacán y se enfoca al estudio de la conformación de los conflictos socioterritoriales y de distribución ecologica con énfasis en los actores sociales y su experiencia de agravio en torno a la agricultura industrial así como en los cambios y transformaciones de la agricultura maicera.