miércoles, junio 17, 2026

El legado del ‘Guardián de la Monarca’ y la exigencia de justicia en la entrega de la Presea Homero Gómez 2026

En una sesión marcada por el reclamo de “¡Justicia!”, la Septuagésima Sexta Legislatura del Congreso del Estado de Michoacán entregó de manera póstuma el Reconocimiento al Mérito Ambiental “Homero Gómez González” edición 2026. El galardón, que honra la memoria del emblemático defensor de los bosques y custodio de la Mariposa Monarca, fue recibido por su hijo, Homero Gómez Valencia, quien alzó la voz en la tribuna para exigir verdad, justicia y garantías de seguridad para los defensores de la naturaleza.

El recinto legislativo albergó a diversas personalidades de los tres poderes del Estado, entre ellos el secretario de Medio Ambiente, Alejandro Méndez López —en representación del gobernador Alfredo Ramírez Bedoya—, así como a alcaldes de Tinguindín, Queréndaro, Pátzcuaro, Tacámbaro e Hidalgo, quienes atestiguaron un acto que trascendió lo protocolario para convertirse en un manifiesto por la vida y el territorio.

Durante la lectura de la semblanza biográfica, se enalteció la trayectoria de Homero Gómez González, ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Autónoma de Chapingo, como un líder comunitario ejemplar de la comunidad de El Rosario, en el municipio de Ocampo. Durante más de dos décadas, Gómez González consolidó un modelo de conservación basado en la participación ejidal, la reforestación masiva y el turismo sustentable en la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca.

La diputada Sandra Arreola Ruíz, presidenta de la Comisión de Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente, enfatizó que el activista “no veía los árboles como madera, sino como el hogar de la monarca y el latido de su comunidad”.

Su combate frontal contra la tala ilegal le costó la vida en enero de 2020, un crimen violento que conmocionó a la comunidad internacional y que puso de manifiesto la vulnerabilidad de los activistas forestales.

Agradecido con el reconocimiento, Homero Gómez Valencia no cayó subió a la tribuna para recibir la presea y pronunció un discurso firme y conmovedor, al admitir el dolor de recibirlo en ausencia de su padre y vinieron las interrogantes:

“¿Por qué quienes defienden aquello que sostiene la vida tienen que hacerlo con miedo? ¿Por qué tiene que existir miedo a proteger un bosque?”

Gómez Valencia denunció que históricamente las instituciones invisibilizan a los protectores de la naturaleza y solo los reconocen cuando ya es demasiado tarde. Por ello, exigió un respaldo institucional auténtico que garantice el retorno seguro de los brigadistas a sus hogares tras cada jornada de conservación.

El joven activista dirigió un exhorto directo a los legisladores para que dejen de ver las causas ecológicas de reojo y destinen un presupuesto real y suficiente para el cuidado de los bosques.

Explicó que las comunidades y los ejidatarios vigilan el territorio día y noche sin recursos financieros, costeando las herramientas e insumos de sus propios bolsillos frente a amenazas de alto impacto.

Homero Gómez Valencia lanzó una convocatoria a la juventud michoacana para que pierda el miedo a involucrarse en las causas colectivas, plantando árboles y levantando la voz.

Sentenció que, aunque a su padre le arrebataron la vida, los perpetradores no lograron apagar el amor que sembró por la tierra; ese ideal vuela hoy entre los oyameles y se mantiene vivo en cada persona que defiende los recursos naturales. Concluyó su mensaje con una demanda contundente: el Estado mexicano mantiene una deuda pendiente con su familia y con decenas de hogares que aún viven bajo la sombra de la impunidad y el miedo.