En Acuitzio no solo hay tacos, también hay arte; Gely conquista el Premio Nacional de Arte Popular

María Ángeles Martina Mondragón Santoyo encontró en el arte plumario una nueva vocación. Con apenas cinco años de trayectoria, la artesana michoacana obtuvo el primer lugar nacional en esta especialidad y busca que su reconocimiento abra camino a otras mujeres que mantienen viva la tradición.

Acuitzio es conocido por sus tacos, pero entre sus calles también hay mujeres que transforman pequeñas plumas en auténticas obras de arte. Una de ellas es María Ángeles Martina Mondragón Santoyo, mejor conocida como Gely, quien recientemente puso el nombre de su municipio en el escenario artesanal del país al obtener el primer lugar en arte plumario del Premio Nacional de Arte Popular.

Su historia comenzó mucho antes de tomar un pincel o seleccionar una pluma. Tras perder a su padre cuando tenía siete años, Gely creció junto a su hermana bajo el esfuerzo de una madre que sacó adelante a su familia. Una beca le permitió estudiar una carrera técnica en Desarrollo Comunitario en Zitácuaro, formación que posteriormente la llevó a trabajar en programas sociales y proyectos de apoyo a familias de distintas regiones de Michoacán.

Con el paso de los años regresó a Acuitzio, formó su familia y emprendió distintas actividades comerciales, aún organiza viajes. Su interés por las manualidades la acercó al bordado, la pintura textil y otras expresiones artísticas, hasta que descubrió el arte plumario gracias a su amiga Enriqueta Linares.

Fue entonces cuando conoció a Lorena Villalobos García, la maestra que le abrió las puertas de su casa-taller y le proporcionó las primeras plumas para comenzar.

“Yo llegué con mi cuadro ya dibujado y cero plumas. No llevaba más que un palillo en la mano”, recuerda entre risas.

La dedicación pronto dio resultados. Durante su primer mes elaboró tres cuadros y uno de ellos fue adquirido por un visitante interesado en las obras del grupo. Aquella primera venta se convirtió en un estímulo para continuar aprendiendo.

Su pieza ganadora, representa a una mujer purépecha que selecciona plumas para elaborar una obra. Más que una imagen, es un homenaje al oficio que hoy forma parte de su vida.

“Yo quería algo que reflejara lo que estamos haciendo nosotras, que es el arte plumario”, explica Gely, quien reconoce que su especialidad es la representación de rostros.

El reconocimiento nacional llegó después de participar en concursos estatales, donde anteriormente había obtenido segundos y terceros lugares. Esta vez decidió dar el salto a una competencia de alcance nacional, con el apoyo de su hija, quien la ayudó a elegir el diseño.

“Me sentí muy contenta porque dije: valió la pena todo el esfuerzo”, comparte al recordar el momento en que descubrió que había ganado.

Para elaborar sus cuadros, Gely recolecta plumas naturales, principalmente de aves domésticas, que clasifica por tamaños y colores. La particularidad de su trabajo es que no utiliza pintura para dar color a las imágenes: aprovecha las tonalidades originales de cada pluma.

Aunque su talento ha recibido reconocimiento fuera de Acuitzio, la artesana considera que todavía falta valorar el trabajo artístico dentro de su propio municipio.

Explica que los concursos, los tianguis artesanales y la Casa de las Artesanías de Michoacán han sido fundamentales para exhibir y comercializar sus obras. También ha encontrado compradores entre visitantes y galeristas que llegan a destinos como Pátzcuaro y Zamora.

Sin embargo, señala que las artesanas enfrentan dificultades para encontrar un mercado local y considera necesario un mayor respaldo para promover esta expresión cultural.

En medio de estos desafíos, destaca la solidaridad entre sus compañeras y, especialmente, la generosidad de su maestra Lorena Villalobos, quien continúa compartiendo sus conocimientos con un pequeño grupo de mujeres.

“Siempre le digo a Lore: gracias por la paciencia y por el empeño que pones en enseñarnos este arte”

Gely advierte que el arte plumario podría desaparecer si las nuevas generaciones no se interesan en aprenderlo. Por ello, su reconocimiento representa también una oportunidad para llamar la atención sobre la importancia de conservar esta tradición de profundas raíces en Michoacán.

Hoy, mientras prepara nuevas piezas para futuros concursos, María Ángeles Martina Mondragón Santoyo tiene claro que el arte no solamente se encuentra en los grandes museos o galerías: también nace en los hogares, en los pequeños talleres y en las manos de mujeres que, como ella, han encontrado en las plumas una manera de contar historias.