El Carnaval de Charo 2026 no solo es una fiesta de música y danza, sino un acto de fe y generosidad que se cocina desde la madrugada. Con el inicio de las festividades a la vuelta de la esquina, las familias que ostentan los tradicionales “Cargos” en los barrios de la cabecera municipal se declaran listas para cumplir con una de las costumbres más arraigadas: alimentar a los danzantes y al pueblo.
Karina Ramírez, integrante del cargo de San Pedro y San Pablo, bajo la responsabilidad de la familia Ramírez Pille, detalló que el próximo lunes 16 de febrero —Lunes de Carnaval— su hogar se convertirá en un centro de convivencia y devoción. En este punto, donde se resguarda la imagen de la Virgen de Guadalupe, los toritos de petate acudirán a ofrecer su danza, y en reciprocidad, la familia y los vecinos repartirán tamales y el tradicional atole negro a todos los asistentes.


“La preparación de los tamales inicia desde las dos de la mañana. Es un esfuerzo compartido con los vecinos del barrio para recibir a los visitantes y a las organizaciones de los toritos” ,
Esta labor se replica simultáneamente en el Barrio de Santiago.
Para el lunes de carnaval, el cargo de San Pedro y San Pablo ha definido un horario especial para recibir a las organizaciones que dan vida a los toros más representativos de la región. A partir de las 16:00 horas, el público podrá disfrutar de la danza del Torito Consentido, seguido por el Mexicano, el Cobra, el Rey y, para cerrar la velada, el Tucán.
Un Carnaval que une barrios
La logística de esta tradición implica que en ambos extremos del pueblo —Santiago y San Pedro y San Pablo— se mantenga encendida la llama de la hospitalidad.
Los “Cargueros” fungen como los anfitriones de la identidad charense, asegurando que ningún visitante se retire sin probar el sazón local, un gesto que simboliza la unión comunitaria y el agradecimiento por un año más de fiesta.
Las festividades arrancan formalmente este sábado 14 de febrero con el desfile principal por las calles del pueblo, marcando el inicio de una jornada de varios días donde el estruendo de las bandas y el colorido de los toritos confirmarán por qué Charo es un referente cultural indispensable en Michoacán.










