Álvaro Obregón, Michoacán.— Desde el pasado 30 de abril, la paraestatal Leche para el Bienestar (antes Liconsa), limitó de manera repentina la compra de leche fresca, dejando a cientos de productores de la región sin el principal canal de comercialización para su producto y con miles de litros desperdiciándose diariamente.
El foco de la problemática se centra en el Centro de Acopio de Singuio, ubicado en este municipio, el cual recibía un promedio de 10 mil litros diarios de leche bronca. Tras seis días de parálisis, la desesperación desborda a los ganaderos, quienes advierten medidas de presión extremas ante la falta de respuesta oficial.
El impacto es devastador en unidades como el Rancho Potrero Verde, que genera por sí solo 2 mil 300 litros diarios y ha llegado al límite de su capacidad de almacenamiento.
“Son seis días sin recibirnos la leche. Pensamos en regalarla o tirarla en la carretera para que las autoridades tomen cartas en el asunto”, manifestaron productores locales bajo una creciente angustia económica.
La situación en Álvaro Obregón no es un caso aislado. La parálisis se extiende a las plantas de Jiquilpan y San José de Gracia, pero la inquietud ha escalado al confirmarse que existen reportes similares en los estados vecinos de Jalisco y Guanajuato, lo que sugiere una problemática de alcance regional que enrarece aún más el panorama para el sector lechero del occidente del país.
Aunque la suspensión coincidió con la exigencia inmediata del aretado SINIIGA (Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado), funcionarios de Liconsa han confirmado una contradicción administrativa alarmante: existen productores que, a pesar de tener toda su documentación aparentemente en regla, han sido suspendidos del padrón de recepción sin explicación clara
A pesar de la gravedad del colapso, el hermetismo prevalece. Se ha solicitado formalmente a las oficinas centrales de Liconsa una explicación o la ampliación de los criterios de operación; sin embargo, hasta hoy 6 de mayo, no se ha emitido una respuesta oficial. Mientras tanto, en los centros de acopio se ha tenido que negar la recepción del lácteo a los productores señalados por presuntos incumplimientos en las reglas de operación, dejando el producto a la deriva.
Este freno ocurre en un contexto de transición en el sector agropecuario nacional, tras el relevo en la Secretaría de Agricultura con la llegada de Columba López. A esto se suman factores externos como la crisis sanitaria por el gusano barrenador y fallas previas en el sistema SINIIGA.










