“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, con estas palabras Jesús de Nazaret encomendó su espíritu a Dios Padre y expiró en el Gólgota, recreado en el atrio de la Parroquia de San Miguel Arcángel, para morir en la cruz para el perdón de los pecados de la humanidad, conmoviendo a cientos de charenses y visitantes que participaron este Viernes Santo en el Vía Crucis que representó el Grupo Charo Semana Santa.



Cada año la Pasión de Cristo se vive con fe y devoción en Charo, pero también cada año se superan los 150 actores, niños, jóvenes y adultos, incluso muchos adultos mayores, quienes se entregan a sus personajes y regalan a los cientos de fieles de Charo y los municipios cercanos, una representación realista, que conmueve y mueve corazones.
Este año también cautivó la escenografía de fondo en el escenario que dio una pantalla monumental, con la ambientación para las diferentes escenas como las presentaciones del nazareno ante Poncio Pilatos y Herodes Antipas, así como la proyección de los azotes al llamado rey de los judíos.
El alcalde de Charo Gabriel Molinero, quien otorgó su respaldo al Grupo Charo Semana Santa, acudió acompañado de su esposa Alejandra Calderón, presidenta honoraria del DIF, para observar una de las mejores representaciones bíblicas en el estado, que crece en calidad y número de visitantes cada año, pero que se caracteriza por su orden y planeación logística.



Este año, la entrega y convicción que le puso el joven Osvaldo Orozco Caravantes, en verdad transmitió a los cientos de charenses y visitantes de toda la región que se dieron cita para acompañar a Jesús de Nazaret en su Vía Crucis, azotado por los soldados romanos y humillado por los sacerdotes y la turba enardecida que prefirió la liberación del ladrón Barrabás, en lugar de la del Hijo de Dios.
A sus 22 años de edad, Osvaldo Orozco Caravantes, supo transmitir el mensaje de amor de Jesús de Nazaret y soportó los azotes y humillaciones, que, según comentó días antes, son tan realistas que en verdad le provocaron no sólo dolor y sufrimiento físico, sino una tristeza, reflexión y sufrimiento emocional que con gusto se la ofrendó a Jesucristo, para agradecerle de esta forma todas las bendiciones que él y su familia han recibido.




La Pasión de Cristo comenzó el Domingo de Ramos y este Jueves Santo se representó también con mucho éxito y participación del pueblo de Charo, el Lavatorio de pies, la Última Cena y el Complot fariseico.
Este Viernes Santo, los fariseos lo llevaron ante Poncio Pilatos acusándolo de decirse Hijo de Dios, “cuando todos sabemos que es hijo de José, el carpintero, además de que cura las dolencias del prójimo en sábado”, pero el quinto prefecto de la provincia romana de Judea no le halló culpas y lo mandó con el excéntrico y entregado a las pasiones carnales Herodes Antipas, quien luego de burlarse del Nazareno y pedirle en vano que convirtiera su agua en vino y resucitara a David, lo regresó con Pilatos, “porque no es un criminal, sino un loco que se dice Dios”.
Ante la exigencia de la multitud que prefirió liberar a Barrabás en lugar de a Jesús de Nazaret, de quien pidió su crucifixión, Poncio Pilatos le pide que se defienda para que él, como prefecto del emperador Tiberio, lo pueda salvar, sólo para recibir una solemne respuesta:
“Ninguna autoridad tendrías sobre mí, si no te hubiera sido concedida por mi Padre”.






Pilatos da la orden con una frase con la que es recordado: “Lavo mis manos para que se vea que no queda mancha en mi conciencia, soy inocente de la muerte de este hombre justo”.
El camino al Gólgota en arameo el Monte Calvario, se representó en Charo ante decenas de visitantes y vecinos sobre la Avenida Morelos y las calles Emiliano Zapata y Miguel Silva, donde se escenificaron las tres caídas y donde Simón de Cirene ayudó al Nazareno a cargar la cruz, un madero de al menos 80 kilos que soportó el joven Ingeniero Mecánico, originario de la comunidad de Francisco I. Madero.
También la Virgen María consoló a su hijo rumbo a su crucifixión y la Verónica dio agua y enjuagó su rostro, llevándoselo en su paño, mientras el Hijo de Dios siguió camino a cumplir el mandato divino, al que alcanzó a cuestionar con un estremecedor: “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado!” (Eli, Eli, lama sabactaní), en el arameo antiguo.





Con la emoción a flor de piel por parte de los cientos de visitantes y charenses que siguieron la Pasión de Cristo, el Hijo de Dios entregó su alma al Señor con las frases que nos recuerdan los cuatro evangelios del Nuevo Testamento: “Todo está consumado” (“consumatum est”) y “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.
Por la tarde, en las calles de Charo se realizó la Procesión del Silencio por la Estación Mayor, este sábado será la solemne Vigilia Pascual y el domingo, el Grupo Charo Semana Santa hará la representación de la Resurrección del Señor y la Marcha de la Victoria, a partir de las 19:00 horas.



















