Retumban las calles de Puruándiro con el tradicional ‘Enchorizado’

El 25 de mayo, el día que la pólvora trajo la paz

Las calles de este municipio de la región del Bajío volvieron a retumbar. El humo y el característico olor a pólvora cubrieron por completo la cabecera municipal durante el tradicional “enchorizado”, una de las manifestaciones culturales y de resistencia civil más singulares de Michoacán.

Los cohetes y cohetones no solo detonaron en la plaza principal; prácticamente en todas las calles del pueblo la tradición se cumplió con rigurosa puntualidad. La detonación masiva conmemora el histórico 25 de mayo, fecha en que los habitantes del municipio, valiéndose del estruendo de la pirotecnia dentro de ollas de barro, simularon tener un fuerte armamento para ahuyentar y desviar a las huestes del temido bandolero revolucionario José Inés Chávez García.

Es sorprendente cómo una comunidad transformó el trauma de la violencia revolucionaria en una identidad festiva de paz, unión comunitaria y reactivación económica gracias al turismo religioso y cultural. Lo que en su origen fue una estrategia de supervivencia frente al saqueo, hoy es el motor de una de las celebraciones más vivas del estado.

La fiesta, nos cuentan los propios pobladores, ya no es la de antes; ha crecido y evolucionado. Hoy, locales y visitantes disfrutan a lo largo del día y de la noche de las actividades que enmarcan las Fiestas de Mayo.

El fenómeno social de la celebración también se refleja en la identidad de sus habitantes. Cientos de familias migrantes regresan al terruño año con año, y son cada vez más los turistas que llegan a esta región del Bajío michoacano para disfrutar de la celebración en honor al Señor de la Salud, a quien se le atribuye el milagro de la protección del pueblo.

La jornada de este lunes dejó una estampa de la enorme convocatoria que mantiene la festividad: hoy, tras el colorido desfile de las tradicionales Mojigangas, los raspados y helados locales resultaron insuficientes ante la multitudinaria presencia de propios y extraños que abarrotaron el centro del municipio buscando aminorar el calor de la tarde.