UMSNH abre puertas a pueblos indígenas; convenio busca evitar que la falta de recursos frene estudios

La falta de dinero y la distancia entre las comunidades y los centros educativos siguen cerrando las puertas de la educación superior a jóvenes indígenas de Michoacán. Esa realidad quedó expuesta durante la firma de un convenio entre la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y el Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), que busca llevar los acuerdos más allá del papel y traducirlos en oportunidades para las comunidades.

Uno de los testimonios fue el de Armando Felipe Salvador, integrante de un gobierno comunal y exestudiante de la Universidad Michoacana, quien recordó que tuvo que abandonar sus estudios profesionales porque sus padres no contaban con los recursos suficientes para sostenerlo en Morelia.

Aunque vivió en una Casa del Estudiante y recibió algunos apoyos, la situación económica terminó por impedirle concluir su carrera. Con el tiempo retomó su formación y actualmente se desempeña como maestro y director de una escuela primaria.

Su historia, explicó, no es aislada. La falta de recursos y las largas distancias continúan siendo obstáculos para jóvenes de comunidades indígenas, por lo que planteó a la Universidad ampliar las posibilidades de condonación y explorar alternativas para acercar la oferta educativa a las regiones.

La rectora Yarabí Ávila González respondió que las condonaciones pueden atenderse mediante los mecanismos universitarios y sostuvo que la institución debe mantener abiertos sus espacios para que más jóvenes de pueblos originarios puedan continuar su formación.

El convenio establece mecanismos de cooperación en educación, investigación, capacitación, desarrollo tecnológico, servicio social, prácticas profesionales y vinculación comunitaria. También abre la posibilidad de reconocer y certificar conocimientos y habilidades, entre ellos los relacionados con lenguas originarias.

Para el vocero del Consejo Supremo Indígena, Pável Uliánov Guzmán, la colaboración permitirá que universitarios realicen su servicio social en alguna de las 80 comunidades que integran la organización y que el conocimiento académico contribuya a proyectos surgidos desde los propios pueblos. El Consejo agrupa comunidades purépechas, otomíes, matlazincas o pirindas, nahuas y afromexicanas.

Pável Guzmán recordó además que numerosos integrantes de gobiernos comunales se formaron en la Universidad Michoacana y posteriormente regresaron a sus lugares de origen para participar en procesos comunitarios. “Es un orgullo ser nicolaita”, expresó al reivindicar ese vínculo histórico.

La rectora puso el énfasis en que la firma deberá convertirse en acciones concretas. Propuso instalar una mesa de trabajo para definir proyectos, fechas y responsabilidades, y sostuvo que el acuerdo deberá trascender a las actuales administraciones universitarias.

“Lo que el día de hoy se firma ya no tiene marcha atrás”, señaló la rectora al afirmar que la colaboración deberá respetarse en beneficio de las siguientes generaciones.

La Universidad también manifestó disposición para que estudiantes originarios de las comunidades puedan realizar ahí su servicio social y prácticas profesionales, permitiéndoles regresar a sus lugares de origen y aplicar los conocimientos adquiridos.

El encuentro dejó además solicitudes concretas sobre salud, investigación, rescate de la historia de los pueblos y certificación de hablantes de lenguas indígenas. La Rectora reconoció que en carreras del área de la salud existen restricciones que dependen de autorizaciones federales, pero ofreció acompañar las gestiones correspondientes.

Más allá del documento firmado, el convenio recupera una de las vocaciones históricas de la Máxima Casa de Estudios: hacer de la educación una herramienta de movilidad y transformación social.