Entre calabazas y aromas de leña, Luis Castolo emprende a pie de carretera en La Goleta

En vísperas de Noche de Muertos, un colorido puesto de calabazas, pan y empanadas tradicionales llama la atención de quienes transitan por el acceso a Charo. Detrás de este negocio familiar está la historia de un productor que decidió emprender por cuenta propia.

Un horno de leña encendido y decenas de calabazas de intenso color naranja dan la bienvenida a los automovilistas que transitan por la carretera federal, a la altura de La Goleta, donde las obras del segundo anillo periférico han transformado el paisaje de acceso al municipio de Charo.

La postal parece preparada para la víspera de Noche de Muertos, pero detrás de ella hay una historia de trabajo y emprendimiento familiar. Su protagonista es Luis Castolo, originario de Charo, quien encontró a pie de carretera una oportunidad para ofrecer productos del campo preparados de manera tradicional.

En entrevista con Encuentro de Michoacán, Luis compartió que durante algún tiempo trabajó con su hermano en un negocio similar, hasta que decidió independizarse y establecer su propio puesto.

“Empezamos el 15 de septiembre, ya cumplimos un año. Ahorita queremos darle más vista, más productos, más color. Los detallitos se me hacen importantes para llamar la atención”, relató.

Y vaya que lo ha conseguido. Las calabazas de Castilla, los chilacayotes y las variedades de calabaza anaranjada -traída de Guanajuato- forman una exhibición que invita a detenerse, especialmente durante esta temporada, cuando estos frutos adquieren un significado especial en las celebraciones tradicionales.

Luis explica que su experiencia está vinculada principalmente con el trabajo agrícola, mientras que su esposa es quien elabora el pan y las empanadas que complementan la oferta del negocio.

Todos los días, después del mediodía, comienza la preparación de las empanadas, que se cocinan en un horno alimentado exclusivamente con leña.

“Todo va totalmente a la leña, nada es cocinado con gas”, destaca el emprendedor, orgulloso de conservar una forma tradicional de preparación que aporta identidad a sus productos.

Quienes se detienen en el puesto pueden encontrar empanadas de chilacayote, camote, calabaza y cajeta, además de pan, además de dulce de calabaza y camote.

Para Luis, el objetivo no es solamente vender, sino acercar a los consumidores productos del campo que muchas veces pasan inadvertidos en los mercados tradicionales.

Aunque durante octubre las calabazas se convierten en el principal atractivo visual, Luis aclara que su negocio no es de temporada.

El puesto permanece abierto todos los días del año, de ocho de la mañana a ocho de la noche, en el acceso principal a La Goleta.

La ubicación, cercana a las obras del segundo anillo periférico, le permite aprovechar el tránsito de vehículos para dar mayor visibilidad.