Avanza construcción del templo de San Jerónimo, en La Nopalera
Luego de 25 años detenido el proyecto en esta comunidad del municipio de Huandacareo, el párroco Luis Daniel Rubio Morales lleva la obra entre un 20% y 30%, con sus bardas, el firme ya colocado, atrio, la construcción de la torre del campanario y los espacios para el altar.
Con pico, pala y mucha fe, la comunidad de La Nopalera, en el municipio de Huandacareo, avanza en la construcción del templo de San Jerónimo, una obra que permaneció detenida por 25 años y que ahora, gracias al impulso que le ha dado el padre Luis Daniel Rubio Morales, párroco de San Jerónimo, santuario del Señor del Amparo, ya tiene forma y se encuentra entre un 20 y 30 por ciento de avance.
En lo alto de la colina donde se edifica en La Nopalera la iglesia que será consagrada a San Jerónimo desde una magnífica vista del lago de Cuitzeo, el padre Luis Daniel Rubio Morales muestra su satisfacción por los avances de la obra, misma que ha sido posible gracias al respaldo de la comunidad, de los fieles de la parroquia, así como de las autoridades municipales.
“Aquí vamos echándole ganas, gracias a Dios, con los muchachos, con el Inge Ramón Martínez y con estos cinco muchachos que están con mucho ánimo por ver concluida esta obra”, expresó el sacerdote. Actualmente el avance ronda entre el 20% y 30%, concentrado principalmente en el atrio, la torre y los espacios que albergarán el altar, como la capilla del santísimo y la sacristía.
Mientras se construye, la feligresía ya se reúne todos los miércoles por la tarde para la celebración de la santa misa, oficiada por el padre Luis Daniel Rubio.
El proyecto nació hace aproximadamente 30 años, cuando se colocó la primera piedra. “Se empezaba a construir para acá, y quisieron hacer una capilla. Se pusieron los cimientos, pero se detuvo por 25 años. Estuvo aquí abandonado”, relató el padre Luis Daniel. Fue hasta su llegada a la parroquia que se decidió retomar los trabajos.
El proyecto de la capilla de San Jerónimo se construye en la comunidad de La Nopalera, municipio de Huandacareo, y la capilla tendrá una dimensión de 23 metros de ancho por 52.70 metros de largo, misma que gracias al esfuerzo del padre Daniel Rubio y del Comité de Obra ya tiene forma y luce sus bardas, tiene listo su firme (piso) y se prepara para albergar en el futuro próximo la estructura metálica de la techumbre.
“Es un proyecto que, con esfuerzo y dedicación, busca ofrecer un espacio digno para la oración y la celebración. Seguimos construyendo juntos una iglesia viva, donde la fe se hace presente en cada detalle”, expresó el párroco de Huandacareo.
La obra avanza con el esfuerzo de la comunidad. El firme se colocó gracias a faenas y donaciones de varilla, cemento, grava y arena por parte de los habitantes.
El altar ya luce un precioso diseño a base de cantera, mucha de la cual fue donada por el padre Pistolas, de Chucándiro, quien se ha solidarizado y apoyado la construcción.
Una labor fundamental que no se había realizado, fue la legalización del terreno, por lo cual ahora el templo en construcción cuenta con certeza jurídica.
“La comunidad nos está apoyando mucho, el presidente municipal y los muchachos. La gente se ha animado en ver concluida su capilla”, destacó, al recordar que el nuevo proyecto fue diseñado por el ingeniero Fernando Tavera.
El maestro de obra, Miguel, detalló que además del atrio y la torre, se trabaja en el altar. La intención es tallar un San Jerónimo y el propio altar de una cantera extraída del mismo lugar, con un maestro cantero del oriente de Michoacán.
Aunque no hay fecha exacta para la conclusión total, el párroco calcula que podrían ser entre dos y tres años. “Primero Dios, ahí vamos avanzando poco a poquito”, dijo.
La meta es clara: que la comunidad de La Nopalera vea concluido el templo de San Jerónimo, un sueño detenido por décadas que hoy revive con faena, donaciones y esperanza.
De forma paralela, la parroquia del Señor del Amparo también registra mejoras. Este año se colocó el oro a los altares laterales que mandó realizar el padre Herminio, buscando uniformidad con el resto del templo.
Además, se colocó un vitral y se dio mantenimiento histórico al inmueble.
El sacerdote también compartió que la Semana Santa y la fiesta del Señor del Amparo dejaron un saldo muy positivo.
“Vi mucho fervor de la gente. Aumentaron las procesiones, las peregrinaciones. Vino gente de comunidades vecinas, de Morelia, Moroleón, Yuriria, del Estado de México y de Guadalajara. Gracias también a los medios que nos hacen promoción”, concluyó.
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