De mirar estrellas con un Zeiss a explorarlas con nuevos telescopios; el Planetario de Morelia se transforma

Durante medio siglo, miles de niños morelianos conocieron las estrellas sin abandonar la ciudad. Bastaba entrar al Planetario “Lic. Felipe Rivera”, tomar asiento bajo su domo y dejar que el histórico proyector Carl Zeiss Mark IV encendiera un cielo artificial sobre sus cabezas. Esa imagen, que forma parte de la memoria de varias generaciones, está por cambiar.

Inaugurado el 29 de septiembre de 1975, el Planetario de Morelia cumplió 51 años mientras atraviesa la mayor transformación de su historia. El recinto, integrado al Centro de Convenciones y Exposiciones de Morelia (Ceconexpo), está siendo modernizado para pasar de aquel sistema óptico y electromecánico a una experiencia digital, interactiva y con capacidad para observar directamente el cielo.

El cambio más reciente está en la parte alta del complejo: un nuevo observatorio con un domo motorizado de tres metros y dos telescopios que ya fueron instalados, un Celestron EdgeHD 925 y un Sky-Watcher ESPRIT 100 ED, informó el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla durante una supervisión acompañado por el astronauta michoacano José Hernández.

Los equipos permitirán incorporar actividades de observación y divulgación astronómica al proyecto. La intención, adelantó Hernández, es buscar la participación de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) de la UNAM en Michoacán en el manejo y cuidado del complejo, así como aprovechar el conocimiento de su comunidad académica.

Pero la transformación ocurrirá también bajo el domo que durante décadas fue la principal puerta de Morelia hacia el universo.

La nueva sala cuenta ya con una pantalla de proyección de 360 grados, sistema de sonido envolvente y butacas reclinables. La tecnología óptica y mecánica dará paso a un sistema completamente digital, pensado para proyectar planetas, galaxias, nebulosas, constelaciones y otros fenómenos astronómicos mediante experiencias inmersivas.

El proyecto contempla además siete salas temáticas e interactivas, espacios museográficos, un área dedicada a José Hernández y hasta un pasillo de LEGO como parte de la apuesta por acercar la ciencia de una manera más accesible a las nuevas generaciones.

La modernización tampoco significará borrar la historia del lugar.

El Carl Zeiss Mark IV, protagonista del Planetario durante décadas, será restaurado y conservado como pieza patrimonial. Su desgaste y obsolescencia tecnológica habían limitado progresivamente la calidad de las proyecciones, pero en lugar de desaparecer quedará integrado a la nueva experiencia museográfica como testimonio de la tecnología con la que generaciones de michoacanos aprendieron a reconocer el cielo.

La intervención integral fue anunciada con una inversión estatal de 167.7 millones de pesos y contempla, además de la sala de proyección y el observatorio, auditorio, espacios interactivos, taquillas digitales y nuevas áreas para visitantes.

Así, el Planetario que nació en 1975 no desaparecerá para dar lugar a otro. La apuesta es conservar parte de su memoria y cambiar la manera de contarla: del antiguo Zeiss que proyectaba estrellas sobre un domo, a telescopios capaces de apuntar hacia las verdaderas.

Para quienes alguna vez entraron de niños a mirar aquel cielo artificial, el nuevo Planetario tendrá también algo de reencuentro; para las nuevas generaciones, la posibilidad de comenzar su propia historia mirando hacia arriba.