
Ante los elevados costos de producción en el campo, derivados del encarecimiento del fertilizante en el entorno de una crisis de proporción mundial, Cuauhtémoc Ramírez Romero, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural en Michoacán (SADER) destacó los recientes convenio signados con el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y el Tecnológico Nacional de México, a través del Instituto Tecnológico del Valle de Morelia (ITVM) en materia de investigación y desarrollo de tecnologías, como alternativa.
Por ello, el experimentado funcionario destacó que los mencionados convenios de colaboración “representan para Michoacán la posibilidad de establecer vínculos y mecanismos para impulsar de una manera más importante la innovación, así como tecnologías que ayuden a resolver los grandes retos que nos imponen el incremento poblacional, el cambio climático y los altos costos de producción”.
En este último tema ejemplificó que en abril de este año la tonelada de fertilizante costaba 9 mil pesos, actualmente para el ciclo de siembra de trigo, que está por iniciar, su costo es de 22 mil 500 pesos; precisó que, si bien se trata de un problema alimentario mundial, del que en Europa avizoran una estabilidad de precios hasta el 2023, “esa situación nos obliga a buscar alternativas para procurar la producción de alimentos sanos y nutritivos”.
A decir de Rodolfo López, de la Red Agroinnovación, ante el escenario mundial de incremento en los precios de los fertilizantes, donde el tema recae en producir un nitrógeno más barato, la importancia está en analizar cuál es la opción más recomendable para cada uno de los nutrientes, iniciando por el nitrógeno, por su alta demanda en los cultivos. Mencionó la agricultura de conservación como alternativa ante el incremento que registra la tonelada de fertilizante.
EL NITRÓGENO EN LA MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO
Una de las opciones más baratas sería entonces el aprovechamiento del nitrógeno contenido en la materia orgánica, considerando sobre todo que, un suelo con 3 por ciento de materia orgánica contiene entre 80-100 Kilogramos de nitrógeno por hectárea.
En esta circunstancia es imprescindible considerar que un 3 por ciento de materia orgánica, requiere una estrategia a mediano y largo plazo, ya que está demostrado que la conocida como “agricultura de conservación” es una excelente alternativa para abatir costos.
MICROORGANISMOS FIJADORES DE NITRÓGENO
Para el caso de las leguminosas, se conoce que la asociación con bacterias del género Rhizobium les permite tomar nitrógeno atmosférico en grandes cantidades, que van de 50 a 230 kilogramos por hectárea. Así, hablar de 230 kilogramos por hectárea para la alfalfa o el cultivo de haba, es una cifra equivalente al nitrógeno que aportan 500 kilogramos de Urea.
En el caso de cereales como el maíz, el trigo y el sorgo, son menos conocidos los beneficios de bacterias como azospirillum, misma que permite al productor aprovechar entre 35-70 Kilogramos de nitrógeno atmosférico por hectárea, siendo 40 kilos por hectárea una cifra conservadora.
Por lo tanto, considerando que inocular la semilla de maíz para una hectárea podría representar una inversión de 300 pesos, el costo del kilogramo de nitrógeno rondaría los 7 pesos con 50 centavos.
UREA, LA OPCIÓN MAS CARA DE NITRÓGENO
Si consideramos que actualmente la tonelada de urea tiene un costo superior a los 22 mil pesos y una concentración de nitrógeno del 46 por ciento, el costo de la unidad de nitrógeno sería por el orden de 48 pesos, tomando en cuenta una eficiencia de cien por ciento, que “sería utópico”, en cambio, si se considera una eficiencia de 70 por ciento, el costo real de la unidad de nitrógeno sería por el orden de los 68 pesos.
Al final, aconseja Rodolfo López que, para fines prácticos, el asesor y el productor hagan equipo, para diseñar una estrategia conveniente de acuerdo a cada circunstancia.










