miércoles, julio 15, 2026

Vejez rural: la tarea pendiente  

En México se calcula que hay aproximadamente 17 millones de personas adultas mayores, es decir, mayores de 60 años, pero se estima que esta población incremente en años siguientes. El país asiste a una transición poblacional, es decir, está cambiando la conformación de la población en términos generales. Si para 1980 México era considerado como un país compuesto principalmente por población joven puesto que hasta los 2000 la edad mediana era de 22 años (INAPAM, 2025), en la actualidad esto está cambiando de manera que está disminuyendo la población joven y está incrementándose la población mayor o de la tercera edad.  

Lo anterior se debe a diversos factores como por ejemplo la disminución de la fecundidad, en parte debido a una campaña de control de la natalidad, pero también porque las personas jóvenes están decidiendo cada vez más no tener hijos, también se explica por una disminución de la mortalidad y el aumento de la esperanza de vida. Este envejecimiento de la población, además, tiene rostro de mujer, lo que se explica debido a que las mujeres tienen en general una mayor esperanza de vida (78.9 años) en comparación con los hombres. Además, se presenta una mayor población de adultos mayores en las zonas rurales en comparación con las zonas urbanas. Esta reconfiguración poblacional presenta varios desafíos que hay que atender, sobre todo considerando que en treinta años la población de personas adultas mayores se incrementará, tanto en las poblaciones rurales como urbanas. ¿Cuál es la situación de las personas mayores que habitan en zonas rurales en la actualidad?

Los adultos mayores de las localidades rurales en la actualidad fueron, en muchas de las ocasiones, quienes fundaron las comunidades o asentamientos actuales. Muchos de ellos y ellas nacieron en las décadas de 1930, 1940 o 1950, no les tocó la lucha armada de la Revolución Mexicana, pero muchos de ellos son quienes lucharon por la restitución, la dotación de tierras para la conformación de los ejidos o les tocó dar la batalla por el reconocimiento de los linderos con otras comunidades. Muchos de ellos, además de ser campesinos, también fungieron en sus localidades como comisariados ejidales, representantes de bienes comunales, presidentes del comité de agua potable o fueron autoridades civiles como jefes de tenencia o encargados del orden. Muchos fueron migrantes en el programa bracero en Estados Unidos, pero regresaron a sus comunidades para estar con sus familias.

Mucha de la infraestructura actual en las localidades rurales es el resultado de las gestiones realizadas por estas generaciones de adultos mayores. Las redes de agua potable, los distritos de riego, las carreteras, las escuelas, las unidades médico familiares, las clínicas se construyeron gracias a que en las asambleas ejidales se decidió donar los terrenos para su construcción. Las asambleas eran espacios de debate en los que se resolvían conflictos intracomunitarios como traspasos de derechos ejidales o conflictos vecinales. Hoy en día, las asambleas han cambiado, en muchas ocasiones solo tiene un papel secundario en la toma de decisiones al interior de las localidades.

Los y las ejidatarias han envejecido, lo que tiene repercusiones sociales importantes. Debido a que muchos de los adultos mayores de las comunidades rurales se dedicaron gran parte de su vida a la agricultura, nunca contaron con seguridad social que les permitiera acceder a algún sistema de pensiones y jubilaciones por lo que muchos de ellos dependen de los apoyos de sus hijos o de las redes de apoyo familiares o de conocidos. Algunos tienen acceso a los programas del gobierno federal como la pensión para el bienestar de las personas adultas mayores, sin embargo, en muchas ocasiones, siguen dependiendo de sus familiares para poder inscribirse y cobrar dicha pensión. Además, en algunos casos la pensión forma parte del ingreso total familiar de manera que las personas adultas mayores no pueden disponer de dicha pensión para satisfacer sus necesidades personales.

Las personas mayores que habitan en zonas rurales se enfrentan a varias dificultades que pueden comprometer su calidad de vida en comparación con los adultos mayores que residen en zonas urbanas, ya que por lo general en las ciudades se cuenta con mayores oportunidades de desarrollo e infraestructura (Villalobos et al., 2023). Sin embargo, en las ciudades las personas mayores se enfrentan a otras dificultades, por ejemplo, la soledad y el aislamiento social pueden ser experiencias más sentidas por las personas mayores que residen en las ciudades en comparación con los que habitan que en las comunidades rurales.

Sin embargo, a cambio de esta compañía, las personas adultas mayores de las comunidades rurales muchas veces tienen que desempeñar roles de cuidado, muchas siguen estando a cargo del quehacer doméstico mientras las generaciones más jóvenes salen a trabajar, otros cuidan de sus nietos, los llevan a la escuela y los recogen, es decir, las personas mayores no solo son objeto de cuidados, sino que también los brindan (Flores & Garay, 2021).

Los adultos mayores necesitan de la atención especializada, del reconocimiento social a su trayectoria, necesitan contar con los espacios de socialización que les permitan contar sus historias, su experiencia, se necesita construir una sociedad más inclusiva con las personas adultas mayores.

Referencias.

Flores, R., & Garay, S. (2021). Vejez rural, redes de apoyo y trayectorias: Un estudio comparativo entre México y España. Revista Pueblos y fronteras digital, 16, 1-27.

INAPAM. (2025). Proyecciones demográficas de un México que envejece. Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores. https://www.gob.mx/inapam/articulos/proyecciones-demograficas-de-un-mexico-que-envejece

Villalobos, G., Franco, D., & Gaspar, B. (2023). Calidad de vida del adulto mayor en una comunidad rural del Estado de México. Con Texto Humano, 2(1), 8-20.

Los y las ejidatarias han envejecido, lo que tiene repercusiones sociales importantes. Debido a que muchos de los adultos mayores de las comunidades rurales se dedicaron gran parte de su vida a la agricultura, nunca contaron con seguridad social que les permitiera acceder a algún sistema de pensiones y jubilaciones por lo que muchos de ellos dependen de los apoyos de sus hijos o de las redes de apoyo familiares o de conocidos.

Algunos tienen acceso a los programas del gobierno federal como la pensión para el bienestar de las personas adultas mayores, sin embargo, en muchas ocasiones, siguen dependiendo de sus familiares para poder inscribirse y cobrar dicha pensión. Además, en algunos casos la pensión forma parte del ingreso total familiar de manera que las personas adultas mayores no pueden disponer de dicha pensión para satisfacer sus necesidades personales.

Las personas mayores que habitan en zonas rurales se enfrentan a varias dificultades que pueden comprometer su calidad de vida en comparación con los adultos mayores que residen en zonas urbanas, ya que por lo general en las ciudades se cuenta con mayores oportunidades de desarrollo e infraestructura (Villalobos et al., 2023).

Sin embargo, en las ciudades las personas mayores se enfrentan a otras dificultades, por ejemplo, la soledad y el aislamiento social pueden ser experiencias más sentidas por las personas mayores que residen en las ciudades en comparación con los que habitan que en las comunidades rurales.

Sin embargo, a cambio de esta compañía, las personas adultas mayores de las comunidades rurales muchas veces tienen que desempeñar roles de cuidado, muchas siguen estando a cargo del quehacer doméstico mientras las generaciones más jóvenes salen a trabajar, otros cuidan de sus nietos, los llevan a la escuela y los recogen, es decir, las personas mayores no solo son objeto de cuidados, sino que también los brindan (Flores & Garay, 2021).

Los adultos mayores necesitan de la atención especializada, del reconocimiento social a su trayectoria, necesitan contar con los espacios de socialización que les permitan contar sus historias, su experiencia, se necesita construir una sociedad más inclusiva con las personas adultas mayores.

Referencias.

Flores, R., & Garay, S. (2021). Vejez rural, redes de apoyo y trayectorias: Un estudio comparativo entre México y España. Revista Pueblos y fronteras digital, 16, 1-27.

INAPAM. (2025). Proyecciones demográficas de un México que envejece. Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores. https://www.gob.mx/inapam/articulos/proyecciones-demograficas-de-un-mexico-que-envejece

Villalobos, G., Franco, D., & Gaspar, B. (2023). Calidad de vida del adulto mayor en una comunidad rural del Estado de México. Con Texto Humano, 2(1), 8-20.

Jesus Janacua Benites
Jesús Janacua Benites, es licenciado en psicología y maestro en filosofía de la cultura por la Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo y doctor en desarrollo rural por la Universidad Autónoma Metropolitana es co- director del documental “Cosechando vida después de la fresa” producido por el Festival de Cine Independiente de Paracho, es co- autor con Napoleón Márquez Serano del libro “Extractivismo fresa: Crónica de un conflicto ambiental en la Cañada de los Once Pueblos” publicado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria de la Cámara de Diputados y autor del libro “Resistencias comunitarias contra el despojo en Michoacán: berries, inmobiliarias y aguacate” publicado por la editorial Molino de Letras, además es autor de diversos artículos de divulgación científica y de opinión. Es ganador del premio Francisco J. Múgica otorgado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria de la Cámara de Diputados. Ha participado en congresos, coloquios y eventos académicos nacionales e internacionales tanto dentro como fuera de México. Ha sido columnista colaborador en La Jornada del Campo y en La Hojarasca, ambos, suplementos culturales del diario La Jornada. Actualmente es docente promotor de la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria y Ciencias del Mar, adscrito a la Brigada de Educación para el Desarrollo Rural No. 104 en Charo, Michoacán y se enfoca al estudio de la conformación de los conflictos socioterritoriales y de distribución ecologica con énfasis en los actores sociales y su experiencia de agravio en torno a la agricultura industrial así como en los cambios y transformaciones de la agricultura maicera.