miércoles, junio 10, 2026

El Mundial de Futbol y el Campo Mexicano

Cada cuatro años, el mundo se detiene para mirar hacia una cancha de futbol. Millones de personas se reúnen frente a una pantalla, en estadios, plazas públicas, restaurantes o en sus hogares para celebrar la pasión que despierta el deporte más popular del planeta. Sin embargo, detrás de cada reunión mundialista hay un protagonista silencioso que pocas veces recibe el reconocimiento que merece: el campo.

En este Mundial, cuya organización comparten México, Estados Unidos y Canadá, el campo mexicano tendrá una presencia mayor de la que muchos imaginan. No solo porque nuestro país será sede de partidos históricos, sino porque una parte importante de los alimentos y bebidas que acompañarán la fiesta futbolera tiene su origen en tierras, ranchos, huertos, mares, granjas y agroindustrias de México.

Cuando una familia prepare guacamole para disfrutar un partido, es muy probable que los aguacates provengan de Michoacán o Jalisco. Cuando se sirvan tacos, carne asada o antojitos mexicanos, detrás de esos platillos estarán miles de productores pecuarios, agricultores y trabajadores rurales que todos los días hacen posible la producción de alimentos. Cuando se destapen cervezas para celebrar un gol o se brinde con tequila o mezcal, también estarán presentes la cebada, el agave y el esfuerzo de incontables familias que viven del campo mexicano.

La presencia de México en la mesa mundialista va mucho más allá. El maíz, uno de los grandes símbolos de nuestra identidad, estará en las tortillas que acompañan tacos y carnes, en los totopos que se sumergen en el guacamole, en las tostadas y en muchos otros alimentos que forman parte de la gastronomía de Norteamérica. Los frijoles, las salsas elaboradas con tomate, chile y cebolla, así como las versiones industriales que hoy se exportan a decenas de países, también forman parte de una industria alimentaria que transforma la riqueza agrícola nacional en productos con valor agregado.

También estarán presentes los pescados y mariscos mexicanos. Camarones, atún, sardina, pulpo y diversas especies capturadas o cultivadas en nuestros litorales llegarán a las mesas de quienes buscan opciones para compartir durante los encuentros mundialistas. A ello se suma la fortaleza de la industria de conservas alimenticias, que permite que muchos productos mexicanos estén disponibles durante todo el año en supermercados de México, Estados Unidos y Canadá.

Incluso alimentos que no solemos asociar directamente con el campo tienen su origen en él. Las pastas, las galletas, los panes y los pasteles que acompañarán las transmisiones deportivas dependen del trabajo de productores de trigo, azúcar, leche, huevo y otros insumos agropecuarios. Cada botana, cada postre y cada alimento consumido durante el Mundial tiene detrás una extensa cadena productiva que comienza en el campo y concluye en la mesa de los aficionados.

La relevancia del campo mexicano no se limita a nuestras fronteras. México es uno de los principales proveedores de alimentos frescos para América del Norte. Durante las semanas mundialistas, cuando aumente el consumo en restaurantes, estadios, hoteles y reuniones familiares, muchos de los productos consumidos en Estados Unidos y Canadá tendrán origen mexicano. En hamburguesas, ensaladas, frutas frescas y vegetales, será común encontrar tomates, lechugas, cebollas, chiles y otros productos que diariamente cruzan la frontera para abastecer a millones de consumidores.

Por ello, este Mundial representa una oportunidad para reconocer la importancia estratégica del sector agroalimentario mexicano. Mientras las selecciones compiten por la gloria deportiva, miles de productores continúan trabajando para garantizar el abastecimiento de alimentos de calidad. Ellos también juegan su propio partido todos los días, enfrentando desafíos relacionados con el clima, la disponibilidad de agua, los costos de producción, la sanidad vegetal y animal, así como las exigencias de mercados cada vez más competitivos.

Se suele decir que el futbol se juega en la cancha. En esta ocasión, vale la pena recordar que el campo mexicano también estará presente en el campo de futbol. Estará en cada reunión de aficionados, en cada mesa compartida, en cada platillo servido y en cada brindis que acompañe la emoción de un gol. Su presencia será discreta, pero fundamental para que la gran fiesta mundialista pueda disfrutarse plenamente.

El Mundial es una celebración de talento, esfuerzo y trabajo en equipo. Son valores que también definen a quienes producen los alimentos que llegan diariamente a nuestras mesas. Agricultores, ganaderos, pescadores, agroindustriales y trabajadores rurales forman parte de una selección nacional que compite todos los días en los mercados internacionales y que ha convertido a México en una potencia agroalimentaria.

Desde el Consejo Nacional Agropecuario impulsamos el desarrollo de las y los productores mexicanos, promoviendo alimentos de calidad que cumplen con altos estándares de sanidad e inocuidad. También trabajamos para fortalecer una producción cada vez más sostenible, basada en el cuidado del medio ambiente y el uso responsable de los recursos naturales. La competitividad del campo mexicano debe ir acompañada de un profundo compromiso social, reconociendo y valorando el trabajo de las y los jornaleros agrícolas, contribuyendo a mejorar sus condiciones laborales y generando mayores oportunidades de bienestar para ellos y sus familias.

Esa es la mejor manera de que México se presente ante el mundo durante esta Copa Mundial de Futbol: no solo como una gran sede deportiva y una potencia agroalimentaria, sino como un país comprometido con producir alimentos de calidad, de manera responsable y con sentido humano. Que gane México en la cancha, pero también que gane el campo mexicano, porque detrás de cada gol celebrado habrá millones de historias de trabajo, dedicación y orgullo que nacen en nuestra tierra, en nuestros mares y en el esfuerzo de quienes hacen posible que México también sea protagonista de esta gran fiesta mundial.

Por: Ing. Luis Fernando Haro Encinas.
Director general del consejo nacional agropecuario.