Avanza México en contener inflación en alimentos y evitar desabasto

Las acciones del Gobierno de México en 2022 para enfrentar la crisis por inflación y carestía mundial de energía, alimentos y fertilizantes, han impedido en el país el desabasto y lograron mantener el crecimiento en la producción agropecuaria y contener el aumento de los precios de los alimentos, afirmó el subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Suárez Carrera. 

Al participar en Roma, Italia, en la sesión ministerial de alto nivel sobre Coordinación de respuestas políticas a la crisis alimentaria mundial: el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo en 2022, el funcionario precisó cuáles han sido las respuestas del Gobierno de la Cuarta Transformación a la crisis mundial. 

Entre las medidas aplicadas está la puesta en marcha del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic), en el que destaca el subsidio de 15 mil millones de dólares para estabilizar los precios de la gasolina, electricidad, diésel y gas; las Jornadas presidenciales para impulsar la producción agrícola para el autoconsumo, y la creación de una reserva estratégica de alimentos, detalló ante representantes globales en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 

Asimismo, agregó, se aplicó el ajuste al alza de los precios de garantía; inversión pública para aumentar la capacidad de producción de las empresas estatales de fertilizantes; aumento a dos millones en el número de productores beneficiarios del programa Fertilizantes para el Bienestar; impulso a la producción local de fertilizantes orgánicos y otros bioinsumos, y establecimiento de una canasta alimentaria con precios máximos. 

El subsecretario mencionó que desde el 1 de diciembre de 2018, primer día de la presente administración federal, se estableció una nueva política agroalimentaria que se contrapone al modelo neoliberal agroalimentario y que busca el rescate del campo y la autosuficiencia alimentaria con un enfoque prioritario a favor de los productores de pequeña y mediana escala. 

Lo anterior, precisó, con transición agroecológica; sin transgénicos, glifosato, ni otros plaguicidas altamente peligrosos, y con un impulso a la alimentación saludable, con revalorización de las dietas tradicionales y combate al consumo de productos ultraprocesados, para lo cual se estableció por ley el etiquetado frontal de advertencia en mayo de 2020.