Entre muestras de cariño, agradecimiento y reconocimiento, habitantes de Chucándiro despidieron al sacerdote Alfredo Gallegos Lara, mejor conocido como el padre Pistolas, quien este 23 de octubre dejará de estar al frente de la parroquia de San Nicolás de Tolentino, en cumplimiento de las disposiciones de la Iglesia católica.
Sin embargo, en este municipio michoacano la despedida tiene un significado particular: el padre deja la parroquia, pero no se va del pueblo.



A sus 75 años, Gallegos Lara deberá entregar la responsabilidad parroquial luego de que la Arquidiócesis de Morelia le solicitara su renuncia, conforme al canon 538, apartado 3, del Derecho Canónico, que establece esa edad como referencia para presentar la renuncia al cargo de párroco. Pese a ello, ha dejado claro que continuará viviendo en Chucándiro, donde construye una casa rumbo a Huandacareo.
Para numerosos habitantes, la trayectoria del padre Pistolas va más allá de su labor religiosa. Durante años, su peculiar manera de expresarse, sus consejos y sus conocidas pláticas sobre salud atrajeron a visitantes de distintas regiones de Michoacán y de otros estados del país.
Su popularidad trascendió las fronteras municipales y convirtió a Chucándiro en un destino para quienes buscan conocer personalmente al sacerdote, escuchar sus charlas o adquirir los remedios tradicionales que promueve.
Esta afluencia de visitantes también ha representado una oportunidad para el comercio local, particularmente para pequeños establecimientos que reciben a quienes llegan al municipio.
Por ello, entre los vecinos prevalece el agradecimiento. Más que tristeza por su retiro, reconocen que el sacerdote permanecerá cerca de la comunidad con la que ha construido una relación de varias décadas.
Entre las aportaciones que los habitantes destacan se encuentra la transformación del templo de San Nicolás de Tolentino, particularmente por las pinturas que hoy forman parte de su riqueza artística y religiosa.
Otro de sus proyectos más ambiciosos es el Hospital de la Huananchita, cuya construcción, de acuerdo con los testimonios de la comunidad, presenta un avance aproximado del 70 por ciento y quedará inconclusa al momento de su retiro parroquial.
A estas iniciativas se suman obras de infraestructura y mejoras comunitarias que el sacerdote ha impulsado a lo largo de su estancia en Chucándiro.
El sacerdote ha manifestado su intención de continuar atendiendo a las personas que lo buscan, mantener sus pláticas y dar seguimiento a las obras que tiene en marcha.
Su retiro marca el cierre de una etapa para la parroquia de San Nicolás de Tolentino, pero no necesariamente el final de su presencia en la vida cotidiana del municipio.













